• No te sientas culpable, no te sientas culpable, no te...



    ¿A quién no le ha pasado? Estás estudiando tan ricamente ("tan ricamente") y te entran ganas de... no sé... ¿no hacer nada? No es de extrañar si llevas un montón de horas con el culo pegado a la silla y la vista fija en tus apuntes. Pero claro, en cuanto empiezas a pensar: "Voy a hacer otra cosa como leer / jugar a videojuegos o dar una vuelta", te entra el sentimiento de culpa.

    ¿Por qué? ¿Por quéeee? ¿Por qué voy a tener que sentirme culpable por parar un ratito? Una cosa es que pares... y no vuelvas a tocar los apuntes y otra que te des un descansito y te pongas a leer algo que te apetece. Ese libro que te tiene muertito de la intriga. A veces nos merecemos ese descanso después de haber estado hincando los codos como condenados, ¡que no se trata de dejárnoslos peladitos y el cerebro frito! Se trata de estudiar, sí, y también darnos un descanso para luego seguir con fuerza, porque sino no hay quién absorba las cosas bien. Al final acabas leyendo la misma línea una y otra vez y no se te queda nada. Mientras no estés todo el rato distraído, todo bien, no pasa nada por parar.

    Así que la próxima vez que te hable la voz de la consciencia intentando hacerte sentir culpable, cállala, que no viene mal un descanso. O no estudiar ese día (pero sí al siguiente, eh, no te duermas) y ponerte a leer. ¡Ja!

  • Tengo cuartos para comprar libros, PERO.




    ¿A quién no le ha pasado alguna vez? ¿A ti no? Vale, pues qué suerte. ¡Verdaderamente la tienes! Porque es horrible tener por fin esos ansiados ahorrillos para libros e ir con ilusión a la librería más cercana... para que luego esté cerrada. O que no esté el libro, cualquiera de las dos opciones es igual de decepcionante.

    El dinero no crece en los árboles, claro. Habrás tenido que trabajar mucho para poder ir ahorrando cual hormiguita. Bien sea porque tengas un trabajo o porque hayas tenido que fregar todo un mes los platos en casa para que tus padres te den una paga extra (también incluidos limpiar el trastero, el coche por dentro o bañar al gato). Y claro... cuando al fin tienes lo que cuesta el libro por el que has estado esperando tanto tiempo y que por supuesto todos tus amigos ya tienen excepto tú... que la librería esté cerrada no es lo más agradable del mundo, ¡pues no! Menudas ganas de meter la cabeza en la tierra que entran.

    Pero eh, el disgustillo dura poco, con suerte mañana está abierta. Uf.

  • Cuando un libro es horrible...




    A veces en nuestra vida lectora topamos (y toparemos) con libros que no nos gustan. Es más, ¡que nos parecen horribles! Entonces se nos presentan un sinnúmero de posibilidades a cual más descabellada para hacer con él, porque claro no lo quieres. Por más que te lo hayas comprado, ¿qué hace ese libro mancillando tus estanterías? ¡No señor! Cada vez que lo ves ahí al lado de los libros que sí que te han hecho sentir algo lo único que quieres es devolverlo a las garras del Averno de donde no debería haber salido. Así que empiezas a preguntarte, ¿y qué hago yo con esto?

    1. Lo regalas. O no, porque no quieres que nadie más sufra con ese libro, ¿o acaso vas recomendando por ahí libros que no te gustan? No puedes hacerle eso ni a tu peor enemigo... (queaunquequierasqueseloleanolehacesunregalo)

    2. Lo quemas. Vamos, bidoncito de gasolina, cerilla y al descampao. Pero tampoco queremos causar un accidente, así que queda descartado no vaya a ser que nos quememos las cejillas.

    3. Lo exorcizas. Ese libro solo pudo salir de lo más profundo del inframundo y lo mismo con un poco de agua bendita tienes suerte y mejora. O se le corre la tinta.

    4. Lo intercambias. "Oye, Librencia, este libro es magnífico pero ya lo he leído y lo quiero cambiar, ¿intercambiamos libros?" ¡Y uno nuevo, lustroso y probablemente mejor que el que has leído! Pero tienes que ser justo y, aunque para gustos colores y lo que a ti no te ha gustado a lo mejor a Librencia sí que le gusta, debes ir con la verdad por delante y advertirle de que a ti no te ha molado nada. Una vez dicho eso, en las manos de Librencia está aceptarlo o no. ¡Igual para ella es una maravilla!

    5. Bookcrossing. Lo dejas en el banco de un parque y alguien lo recogerá.
    Años después puede que siga ahí porque lo han devuelto por los siglos de los siglos, pero eh...

    6. Origami. Ahí hay material...

    7. El mejor lugar del mundo. El trastero. Donde nunca encuentras nada de lo que has ido a buscar... así que probablemente no lo vuelvas a ver.

    ¡Y así nos libramos del problema!

    Sea como sea y aunque estas pautas estén escritas en clave de humor (tonto), siempre debemos tener en cuenta que ese libro horrible ha sido escrito por una persona que le ha puesto mucho cariño y esfuerzo, así que siempre hay que tener respeto por el trabajo de los demás. ¡Reírse es sano pero también respetar!

  • ¡Memes literarios navideños!

    Se acerca la Navidad y ya vamos preparando el turrón, el mazapán, los buenos deseos... ¡y las listas de regalos! Y todo lector sabe que en ellas incluirá varios títulos de libros, ¿cuáles serán los vuestros?

    Os dejo los memes literarios navideños de este año, ¡si os gusta no dudéis en compartirlo! :)


  • ¡Sorteo camiseta literaria en Las Reglas del Lector!

    ¡Se inaugura el blog de Las Reglas del Lector!


    Y para celebrarlo me gustaría hacer un sorteo de una camiseta literaria para que la gente a la que le gustaran los dibujos de Las Reglas del Lector se los pudiera llevar a todas partes.

    La camiseta que se sortea lleva la frase "El protagonista del libro que estás leyendo muere" y puede ser para chico o para chica en las tallas S, M, L o XL en color blanco.




    ¿Cómo llevártela?

    Para participar:


    • Sigue el blog de Las Reglas del Lector
    • Envía el siguiente Tweet tal cual desde tu cuenta de Twitter:


    "¡Quiero una camiseta literaria de Las Reglas del lector! @ReglasdelLector #ReglasDelLector + http://lasreglasdellector.blogspot.com.es/2015/12/sorteo-camiseta-literaria-en-las-reglas.html"

    ¡Y tan sencillo! Aunque recuerda, si no cumples los pequeños requisitos de este sorteo la participación será nula. ¡Mucho cuidado!

    El sorteo estará en vigor desde hoy, día 2 de diciembre hasta el día 20 de diciembre a las 23:59. El fallo se dará el día 21 de diciembre a través del Twitter de @reglasdellector.

    ¡Mucha suerte a todos y gracias por participar!

  • Regla del Lector #25 y el "no es por nada pero"




    Cuando estoy metida de lleno en un libro (normalmente me suele pasar con las sagas) en el que me encanta el mundo, el argumento y sobre todo los personajes... las ganas de soltarlo cada vez que tengo que hacer algo son nulas. De hecho me paso la mayor parte del tiempo deseando estar sola para ponerme a leer. Entonces claro, me fastidia por ejemplo tener que bajar del metro (que es cuando puedo leer normalmente) porque eso significa dejar de leer. O hay veces que el típico conocido cotilla te está contando su vida justo en el momento en que te entran esas ganas pasmosas de seguir con tu libro porque es en lo único que piensas.

    Y mientras te cuenta que si ha ligado con el del quinto o se va de farra el mes que viene, a ti todo eso te importa más bien poco. Estás deseando decirle "no es por nada pero... que me quiero ir, ¿eh?" y no dejas de pensar en si el protagonista sobrevivirá un par de páginas más o si se besarán no se qué personajes secundarios. Hay veces que te toca ese tipo de libros en los que no dejas de pensar hasta que no te los terminas... ¿no?
  • Regla del lector #28 o de cómo no escuchas a nadie




    A mí me pasa una cosa, y es que cuando me meto de lleno en el libro que estoy leyendo es como si el mundo a mi alrededor desapareciera y no me entero de nada. ¿Sabéis eso de las "fases del sueño"? Empiezas por el sueño ligero, donde es fácil despertarte y terminas en esa fase donde te puede caer una bomba al lado que ni te enteras. Pues para mí llega un momento en el que mi concentración es tal que puedes hablarme de lo que sea que ni te escucho. Otra cosa es que ya me zarandees y entonces te maldeciré hasta el infinito... pero me sacarás de mi letargo.

    Es que cuando un libro se pone interesante y entras en bucle, pues entras en bucle. Recuerdo una vez que iba viajando en metro porque había quedado con unos amigos en el centro de mi ciudad. Llegaba tarde, para variar, pero bueno. El caso es que iba leyendo un libro que estaba en una parte crucial, ¡me costaba soltarlo! Leí y leí, devoré las páginas y la gente a mi alrededor desapareció. Ya ni me acordaba de dónde estaba. Entonces alguien se movió a mi lado y me percaté: ¡me había pasado lo menos 3 paradas! Tuve que dar tooooooda la vuelta hasta llegar a mi destino. ¡Arg!

    ¿No os ha pasado eso alguna vez? ¿Alguna anécdota?
  • Copyright © - Las reglas del lector - Todos los derechos reservados

    Las reglas del lector Powered by Blogger - Designed by -Bella-